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Una tiza que dibuja caminos

Por: Mauro Rey  |  Jueves 21 de Enero de 2021

La escuela ambulante “Caminos de Tiza” basa su Proyecto en una Educación Integral que genera soluciones ante las problemáticas socio ambientales y culturales para los habitantes de poblaciones rurales más vulnerables de la República Argentina.



Algunas comunidades del interior argentino se encuentran afectadas por un contexto en donde proliferan el analfabetismo, la indocumentación, el trabajo infantil y la desnutrición, entre otros males. Así es que el Proyecto de Educación Integral “Caminos de Tiza”, generado por Julio Pereyra, docente uruguayo, llega para atender a las problemáticas de cada lugar y brindar sus conocimientos mediante la pedagogía de emergencia que según él deja una capacidad instalada en la comunidad.

El docente charrúa tiene dos referentes: Paulo Freire en cuanto al contenido pedagógico, y José Artigas en lo que respecta a lo político. “Quizá la motivación revolucionaria y utópica se transformó en denuncias con información basada en la evidencia y poniéndole nombres, rostros e historias a la marginalidad, la exclusión y la segregación social y educativa”, explica Julio.

Este sistema de educación comunitaria que está ideado para desarrollarse a mediano y largo plazo, involucra escuelas, comedores comunitarios y espacios de primera infancia. El impacto de enseñar contenidos relacionados con la potabilización del agua, alfabetización inicial, comunicación alternativa y educación sexual integral, entre otros, ayudó a disminuir los índices de malnutrición infantil, los embarazos adolescentes y,  desde la Atención Primaria de Salud (APS), eliminar casos de dengue, lepra, sarna y leishmaniosis en todas las comunidades donde estuvieron presentes. Para el maestro uruguayo, la finalidad  es dejar capacidad instalada , es decir, que “quede y trascienda” para la “(re)institucionalización de los niños de la comunidad”.



La travesía ya recaló en el interior de varias provincias argentinas como Santiago del Estero, Corrientes, Río Negro y Misiones. Llegar a colectividades azotadas por varios problemas es tener que ingeniárselas para dictar una clase con cualquier elemento que pueda hacer las veces de pizarrón como de carpeta o cuaderno. Las amenazas, la censura y las campañas de desprestigio que vivió el maestro Julio, no amainaron sus ganas y esto hoy le permite sostener  que “un par de tizas y voluntad puede impactar de lleno en una sociedad”.

El valor de emprender un nuevo camino, lleno de trabas y dificultades, también radica en la importancia que Julio pone en la educación como motor de un país. “Caminos de Tiza” decide llevar la educación a lugares olvidados para reconocer las diferentes realidades en Argentina. El orgullo de quienes integran el Proyecto está dado en que, una vez finalizado el trabajo en la comunidad,  “ningún chico o chica tiene problemas con la policía, ni consumen drogas y se reduce casi a cero el trabajo infantil”. En un contexto como la provincia de Misiones donde el índice de trabajo juvenil encabeza el ranking del Modelo de Identificación del Riesgo del Trabajo Infantil y Adolescente (MIRTI), el fomentar el padrinazgo a  un niño o niña es vital para que se mantengan alejados de una posible deserción educativa. La idea trata de que un particular done un monto simbólico mensual (sea en dinero o mercadería) a cambio del compromiso de la familia de  que sus hijos no falten a clases, cuiden su higiene, muestren el boletín y tengan las vacunas al día, entre otras cosas. Durante estos seis años de implementación de este programa, lograron formar más de 17 auxiliares docentes indígenas, crearon 20 huertas y garantizaron  el acceso a materiales ortopédicos-terapéuticos a más de 100 niños y niñas a lo largo del Noreste Argentino (NEA).

(Re) Pensar la educación


La iniciativa de Julio Pereyra también consiste en plantear críticas al Sistema Educativo en la búsqueda de impedir que cada año más estudiantes queden en el camino y tengan que explorar  alternativas más funcionales. “Se debe contemplar los diseños universales de aprendizaje, los diseños múltiples y los perfiles neurocognitivos de los estudiantes, dejando de lado los contenidos como una meta... Falta un más enseñar como aprender, que obligar a aprender como enseñamos”, asegura el docente uruguayo.

Para muchos alumnos de las comunidades  vulnerables del interior de la Argentina concurrir a la escuela es todo una aventura. “Recorridos a pie interminables, a caballo o cruzando arroyos. La diversidad lingüística en el territorio o las problemáticas de conectividad son temas que no se pueden desconocer, es la realidad que marca el debate sobre un sistema que debería garantizar acceso a la educación de calidad, permanencia y egreso”, nos comenta Julio.

Ser lo que necesitan


Cada comunidad presenta un desafío para el docente uruguayo y su equipo, quienes tienen que superar los obstáculos trabajando con la comunidad. “Muchas veces esto implica  no ser los educadores que desean, sino los que necesitan”. En un primer momento se buscan acciones a corto plazo para luego articular instancias grupales que atiendan los problemas estructurales a partir de acciones alternativas y complementarias.

“Las grandes escuelas están donde están los grandes maestros, no en los grandes edificios”, aseguró  Pereyra al comentar  sobre el valor del trabajo docente al enseñar en un contexto que se presenta adverso. En el momento que “Caminos de Tiza” aborda temas de higiene, APS o búsqueda de “parches” en lo habitacional se está generando una enseñanza a la comunidad. “Cuando conseguimos un material ortopédico y tenemos que explicarle cómo utilizarlo o las formas de cuidado, estamos educando. En el momento que armamos una huerta y hablamos sobre herramientas o ciclos productivos, también lo estamos haciendo”, enfatiza Julio.

Planificando el futuro. 




La escuela ambulante “Caminos de Tiza” se propone cada año visibilizar los logros individuales y comunitarios a partir de una educación basada en el interés de las comunidades. Lo que deja de lado la pedagogía de emergencia es una “escolarización de la inteligencia”, cuyo objetivo es acreditar y certificar saberes, y tomar un rol central las competencias cognitivo-cognoscitivas, competencias lingüísticas y culturales generales. El próximo paso en el Proyecto es incluir trabajos específicos sobre ludopatía y alcoholismo, problemas que atacan severamente en sectores vulnerables. 

El sueño de Julio Pereyra es que “Caminos de Tiza”  desaparezca porque su presencia significa que aún existen derechos vulnerados, que la justicia pedagógica deberá atender. Aun así, valora y reconoce el trabajo realizado en estos años como el “inspirar políticas educativas y haber puesto una crítica al sistema”.
 

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