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Una secundaria técnica conectada con Vaca Muerta

Por: EDUCREAR  |  Lunes 2 de Marzo de 2026

En Cutral Co, una escuela técnica articulada con la UTN y empresas del sector energético integra simuladores, becas y prácticas reales para reducir la brecha entre aula e industria en Vaca Muerta.



En el corazón de la cuenca neuquina, la escuela técnica impulsada por la Facultad Regional Neuquén de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) ajustó su propuesta pedagógica con el objetivo de fortalecer la vinculación entre la formación secundaria técnica y las competencias que exige la dinámica productiva de Vaca Muerta. En articulación con Tecpetrol y actores locales, la institución incorporó tecnología de simulación, prácticas en entornos reales y un sistema de acompañamiento con becas.

Formar técnicos en un contexto de transformación

El proyecto comenzó hace seis años, cuando la expansión del desarrollo no convencional tensionó el mercado laboral regional. La actividad hidrocarburífera requería perfiles técnicos cada vez más especializados y con dominio de herramientas digitales, mientras que la formación media tradicional no siempre lograba anticipar esos cambios. En ese escenario, la UTN decidió formar jóvenes que comprendieran desde temprano el funcionamiento productivo de su entorno y pudieran proyectar su trayectoria hacia estudios superiores o inserción laboral calificada.

La propuesta se estructuró en dos orientaciones: Hidrocarburos y Desarrollo de Software. La primera profundiza en procesos productivos, geología aplicada y operación técnica; la segunda integra programación, robótica y sistemas, reconociendo que la industria energética actual combina perforación, monitoreo digital y análisis de datos. Desde los primeros años, los estudiantes trabajan con bases de informática y automatización, incorporando la tecnología como eje transversal y no como complemento tardío.



La simulación como herramienta formativa

Una de las decisiones pedagógicas más relevantes fue integrar equipamiento específico al aula. Con el aporte de Tecpetrol, la escuela sumó un simulador de perforación y monitores interactivos de gran formato. El dispositivo reproduce situaciones similares a las que se enfrentan en un equipo real de perforación. Sin embargo, su valor educativo no reside únicamente en la sofisticación técnica, sino en el modo en que se lo incorpora a la enseñanza.

Las secuencias didácticas combinan explicación conceptual, planteo de situaciones problemáticas y práctica en entorno simulado. Los estudiantes modifican variables, toman decisiones y analizan las consecuencias en un espacio controlado. La simulación permite comprender riesgos, costos y responsabilidades sin exponerse a condiciones reales. El error se convierte en objeto de análisis colectivo y no en sanción individual.

El vínculo con la industria forma parte de la planificación curricular. Profesionales en actividad brindan capacitaciones a docentes y participan en encuentros formativos con estudiantes. También se organizan visitas a yacimientos, laboratorios universitarios y espacios productivos. Estas instancias se articulan con contenidos específicos y objetivos de aprendizaje, reforzando un enfoque basado en resolución de problemas y desarrollo de competencias técnicas junto con habilidades de comunicación y trabajo en equipo.

Desde el aula, Ana Beltrán, docente de la orientación Hidrocarburos, subraya el impacto metodológico: “La simulación nos obliga a cambiar la planificación. Los estudiantes no son espectadores; deben argumentar decisiones técnicas y evaluar consecuencias. Eso modifica su manera de aprender”. En la voz estudiantil, Tomás Rivas, alumno de la orientación Desarrollo de Software, aporta otra perspectiva: “Cuando trabajamos con el simulador entendemos que lo que hacemos no es un juego. Nos permite ver cómo se aplican los conocimientos en situaciones reales y pensar si queremos dedicarnos a esto”.

Pablo Liscovsky, ingeniero y decano de la Facultad Regional Neuquén de la UTN, explica el sentido de la iniciativa: “El desafío es formar profesionales que puedan adaptarse a una industria que cambia rápido. No se trata solo de enseñar contenidos, sino de comprender cómo evoluciona el sector y ajustar la formación en consecuencia”. Para el decano, la articulación requiere acuerdos y diálogo permanente entre universidad e industria. 



Acompañar trayectorias en un entorno laboral exigente

La experiencia no se limita a la incorporación tecnológica. La escuela implementa un programa de becas destinado a estudiantes con dificultades socioeconómicas. Un gabinete institucional identifica situaciones prioritarias y articula con el programa empresarial para sostener trayectorias educativas. Si bien las becas no cubren la totalidad de las necesidades, contribuyen a reducir riesgos de abandono y permiten que los estudiantes concentren esfuerzos en su formación.

Los resultados se observan en distintos niveles. En lo institucional, la escuela consolidó su matrícula y amplió su infraestructura tecnológica. El simulador se comparte con otros colegios técnicos de la provincia, lo que amplía el impacto territorial. En lo pedagógico, docentes registran mayor participación en actividades que integran teoría y práctica. La experiencia de simulación transforma contenidos abstractos en decisiones concretas y favorece una comprensión más profunda de los procesos productivos.

También se evidencia inserción laboral temprana. Autoridades de la UTN señalan que estudiantes avanzados acceden a oportunidades en el sector energético antes de completar estudios superiores. Este fenómeno es interpretado como señal de pertinencia formativa, aunque reconocen el desafío de garantizar que la inserción no interrumpa la trayectoria educativa.

La articulación genera efectos múltiples: la industria accede a perfiles técnicos contextualizados; la escuela actualiza recursos y prácticas; el Estado fortalece la empleabilidad regional. Sin embargo, la sostenibilidad del modelo exige actualización tecnológica permanente, formación docente continua y la capacidad de diversificar la propuesta para no depender exclusivamente de un sector productivo.

En un territorio atravesado por la actividad hidrocarburífera, la escuela técnica vinculada a la UTN ensaya una respuesta educativa situada. Más allá del equipamiento, su aporte central radica en reorganizar la enseñanza a partir de problemas reales y en diálogo con el entorno. La experiencia sugiere que la transformación educativa puede construirse desde decisiones pedagógicas concretas que articulan escuela, universidad y sector productivo.
 

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