Una problemática propia de la producción agropecuaria de
Buena Esperanza se convirtió en el punto de partida de una experiencia que articula escuela, tecnología y territorio. Estudiantes de 6.º y 7.º año de la
Escuela Técnica Nº 38 “Leonor Matilde Hirsch de Caraballo” desarrollaron
Ardu-Freatic, un dispositivo para medir el nivel de las napas freáticas que ya alcanzó la instancia nacional de la Feria de Ciencias y ahora avanza hacia pruebas en condiciones reales de campo.
El proyecto surgió de una pregunta vinculada con el uso del agua subterránea en una región donde este recurso tiene un papel relevante para la producción. Las variaciones del nivel freático pueden favorecer el aporte de humedad a determinados cultivos, pero también generar dificultades como anegamiento o salinización.
A partir de esa realidad, el equipo observó que los productores empleaban diferentes métodos de medición y detectó la ausencia de un sistema estandarizado y accesible que permitiera obtener datos de manera rápida y precisa. El desafío dejó entonces de ser solamente tecnológico:
había que comprender qué medir, por qué hacerlo y de qué manera esa información podía contribuir a las decisiones productivas.
Del problema al prototipo
Antes de construir el dispositivo, los estudiantes investigaron el comportamiento de las napas freáticas, su relación con los cultivos, las necesidades hídricas de las especies producidas en la región y la dinámica del agua subterránea.
El trabajo también incorporó el análisis de información histórica sobre precipitaciones en Buena Esperanza desde 1900 y herramientas estadísticas para estudiar la variabilidad climática. Ese recorrido permitió integrar conocimientos de electrónica, programación, matemática, estadística, física, agroecología y producción agropecuaria.
Ardu-Freatic fue diseñado como un dispositivo de bajo costo. Utiliza una placa Arduino y un sensor ultrasónico HC-SR04 que mide la distancia entre su ubicación y la superficie del agua dentro de un freatímetro. La placa procesa esa información para determinar la profundidad de la napa y el resultado puede visualizarse en una pantalla LCD.
La elección de un sensor de bajo costo responde también a una perspectiva de crecimiento del proyecto: desarrollar varios dispositivos y avanzar, en una etapa posterior, hacia una red regional de monitoreo.
Probar, equivocarse y volver a medir
La construcción del prototipo fue acompañada por un proceso de calibración. Los estudiantes compararon los resultados obtenidos con métodos tradicionales, realizaron ajustes y revisaron el diseño a medida que aparecieron dificultades.
Las pruebas permitieron detectar interferencias bajo determinadas condiciones y comprobar la importancia del diámetro de los freatímetros utilizados. Según los ensayos realizados por el equipo, el dispositivo consiguió mediciones de hasta seis metros de profundidad con una desviación aproximada de ±1 centímetro en esas condiciones.
Ese recorrido convirtió el error en parte del aprendizaje. Además de aplicar conocimientos adquiridos durante su formación técnica,
los estudiantes tuvieron que aprender sobre sensores, calibración, análisis de errores e interpretación de datos.
El proceso también puso en juego capacidades que exceden la construcción electrónica: organizar tareas, trabajar colaborativamente, comunicar resultados, fundamentar decisiones y revisar soluciones cuando las pruebas no respondían como esperaban.
Los docentes orientadores
Diego Javier Aguilera y
Franco Nicolás Longone Ponce acompañaron el desarrollo junto con otros docentes colaboradores. El proyecto contó además con aportes del ingeniero agrónomo
Federico Cappiello durante las salidas a campo y para el acceso a información técnica.
Del laboratorio al campo
La siguiente etapa busca trasladar Ardu-Freatic a escenarios productivos reales. El proyecto prevé instalar seis freatímetros en dos establecimientos rurales vinculados con la escuela.
La relación con productores permitió incorporar al trabajo necesidades concretas del territorio. Una encuesta realizada a productores y asesores mostró, según la información aportada por el equipo, que existe conocimiento sobre la presencia de las napas, aunque los métodos utilizados para medirlas son diferentes y no están estandarizados.
Las nuevas instalaciones permitirán comenzar a registrar sistemáticamente el comportamiento del agua subterránea y analizar su relación con las precipitaciones, las necesidades hídricas de los cultivos y el manejo del agua.
La intención es que la medición no termine en un número. El equipo proyecta desarrollar alertas y recomendaciones que ayuden a interpretar qué puede significar determinada profundidad de la napa para la producción y, a largo plazo, explorar su utilización como herramienta vinculada con la agricultura de precisión.
Una experiencia que sale de la escuela
La selección de Ardu-Freatic para representar a San Luis en la instancia nacional de la Feria de Ciencias sumó una nueva etapa al recorrido. Para los estudiantes, el reconocimiento implicó representar a la escuela, a Buena Esperanza y a la provincia con una propuesta nacida de una problemática de su propio territorio.
Las distintas instancias de la feria también funcionaron como espacios de aprendizaje. Las preguntas y observaciones recibidas obligaron al equipo a explicar las decisiones adoptadas, revisar el proceso realizado e identificar aspectos que todavía pueden mejorarse.
De cara a la instancia nacional, el grupo trabaja en aumentar la precisión y confiabilidad del dispositivo, ampliar las pruebas de campo y mejorar la sistematización de los datos.
El recorrido de Ardu-Freatic muestra así una dimensión central de la educación técnica:
los conocimientos aprendidos pueden ponerse en juego para investigar problemas concretos y ensayar respuestas. En este caso, una pregunta sobre las napas freáticas llevó a estudiantes de una escuela de Buena Esperanza desde el análisis de datos y la programación hasta el desarrollo de un prototipo que ahora deberá demostrar su funcionamiento fuera del laboratorio.
Esa nueva etapa será también una prueba para el propio proyecto. Las mediciones en establecimientos rurales permitirán conocer hasta dónde puede llegar la solución desarrollada, qué ajustes necesita y qué condiciones serían necesarias para avanzar hacia la red regional de monitoreo que imagina el equipo.
Otras notas de esta sección