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Transformaciones digitales en un nuevo contexto 

Por: Mauro Rey  |  Lunes 26 de Julio de 2021

Un informe conjunto entre el BID y CIPPEC analiza cómo fue el proceso de incorporación de tecnologías digitales en los procesos de enseñanza y aprendizaje.



Lograr que la tecnología se incorpore al proceso de producción de conocimiento, de enseñanza y aprendizaje implica un gran esfuerzo por parte de los diferentes estamentos que integran el sistema educativo. Esto ampliaría las oportunidades de niños, niñas y adolescentes en sus trayectorias escolares, las cuales les permitirá llevar adelante una vida provechosa para sí mismos y para el conjunto social.

El proceso que viene desarrollándose hace más de una década tuvo un impulso significativo para contener las problemáticas que generó la falta de presencialidad debido al COVID-19. En un contexto de reducción de las clases presenciales, el sistema educativo migró masivamente al espacio digital e impulsó respuestas digitales de emergencia para sostener la continuidad pedagógica.

Durante el 2020 se intensificó la oferta en formación docente de tecnologías digitales. Según datos relevados por la Secretaría de Evaluación e Información Educativa del Ministerio de Educación de Nación el 81% de los docentes de nivel Inicial, un 79% de Primaria y un 73% de Secundaria estuvo centrado en el desarrollo de habilidades digitales. 

En un trabajo conjunto entre el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) desarrollaron el documento “Educar en tiempos de pandemia. Un nuevo impulso para la transformación digital del sistema educativo en la Argentina” que trata los avances y los desafíos necesarios para consolidar una política educativa digital integral y federal.



“La virtualidad revalorizo algo que ya sabíamos: la presencialidad en la educación es insustituible y que las tecnologías digitales tienen un potencial enorme para mejorar las experiencias educativas”, afirma la investigadora asociada de Educación y Protección Social de CIPPEC, Vanesa D´Alessandre

A partir de marzo del año pasado las aulas que conocíamos migraron en un proceso dificultoso a la virtualidad. Ante un escenario inesperado, los diferentes gobiernos dispusieron recursos educativos digitales y plataformas de gestión de aprendizajes para facilitar el vínculo entre docentes y alumnos.

Las respuestas digitales de emergencia de las autoridades educativas nacionales y subnacionales se concentraron en cuatro focos de intervención: se amplió la infraestructura digital a través de la distribución de equipamiento y soluciones de conectividad; se facilitó el acceso a recursos digitales a través de los repositorios de contenidos y plataformas de gestión de aprendizajes; se intensificó la oferta de formación para el desarrollo de habilidades digitales de los y las docentes; y se digitalizaron procesos de gestión del sistema.

Un punto que destaca el informe es la disparidad existente en el sistema educativo sobre la calidad de las aulas virtuales. La mayoría incluyó funcionalidades básicas para intercambiar archivos, conversaciones asincrónicas mediante foros, asignar tareas individualmente y poder generar calificaciones. Mientras que algunas pocas ofrecen funcionalidades más avanzadas como la posibilidad de incorporar herramientas de forma directa recursos digitales y tener conversaciones sincrónicas. 

Los repositorios de contenidos almacenan recursos educativos multimedia. Su calidad y pertinencia es crucial para lograr su objetivo: que las y los docentes incorporen materiales valiosos en sus propuestas de enseñanza con el fin de que sus estudiantes experimenten, disfruten e incorporen nuevos aprendizajes en diversas áreas del conocimiento.

“Un aspecto que nos resulta preocupante es que todas las provincias pusieron en funcionamiento plataformas propias, pero los docentes no las utilizaron para armar sus clases. ¿Por qué teniendo recursos a disposición no los utilizo?”, se pregunta D´Alessandre. Su inquietud se basa en que la Evaluación Nacional de Continuidad Pedagógica reflejó que menos de la mitad de los docentes utilizaron algún repositorio de contenidos desarrollado por los diferentes gobiernos para generar una propuesta para sus clases.



También el informe supone que la incorporación de tecnologías supone un paso previo: que las y los maestros sepan usarlos. Aprovechar las bondades de las tecnologías digitales para mejorar las trayectorias y enriquecer las experiencias educativas requiere un proceso complejo que requiere tiempo y múltiples oportunidades de incorporación de nuevos conocimientos, experimentación y reflexión.

Según la investigadora durante el 2020 se intensificó la oferta en formación docente de tecnologías digitales. Al mismo tiempo, según datos relevados por la Secretaría de Evaluación e Información Educativa del Ministerio de Educación de Nación el 81% de los docentes de nivel Inicial, un 79% de Primaria y un 73% de Secundaria señaló que la línea de formación relevante estuvo centrada en el desarrollo de habilidades digitales. 

Es importante reconocer que las tecnologías digitales nos ofrecen nuevos recursos para enseñar, aprender y nos permiten reducir el desacople entre el mundo escolar y la vida de niños y niñas, posibilitando que desarrollen habilidades tendientes a impactar en su vida laboral.

El informe destaca la importancia de incorporar a las trayectorias educativas de manera universal dispositivos y una condición óptima de conectividad. Según los datos relevados por el BID y el CIPPEC revelan que un 55% de los hogares cuenta con computadora, pero que solamente en un 20% es de uso exclusivo del estudiante. Para el caso de los docentes, entre un 90% y 95% posee computadora en el hogar, y de ellos solo la mitad la posee para uso exclusivo de sus actividades.

Mientras tanto, los datos que se desprenden del relevamiento muestras que un 20% de los y las estudiantes no cuenta con una conexión a internet en sus hogares. “La brecha se amplió durante la pandemia porque alrededor del 90% de las interacciones educativas se dieron por WhatsApp”, confirma D´Alessandre.



Sostener políticas de entrega directa de computadoras (como el Plan Federal Juana Manso), ofrecer soluciones a los problemas de conectividad para los estudiantes en sus hogares y asegurar en el presupuesto educativo el pago de servicio de internet de las escuelas son algunas de las recomendaciones que brinda el informe elaborado entre el BID y el CIPPEC.

Para la investigadora adjunta de CIPPEC la pandemia resultó importante para “valorizar el rol de la escuela” no solo como un espacio de transmisión de conocimiento sino como un “lugar de socialización”. Aun habiendo evidenciado varios de los problemas con los que cuenta la Argentina para la incorporación de tecnologías digitales en el ámbito educativo, D´Alessandre sostiene que “estamos en un momento privilegiado” para generar un proceso que mejore la enseñanza y los aprendizajes.

Resulta interesante consolidar una política digital sistémica que garantice las condiciones de infraestructura, sostener una mirada integral centrada en el uso pedagógico de las tecnologías y asegurar mecanismos de gobierno que faciliten la articulación entre los diferentes niveles.

“Para que las tecnologías hagan un aporte es necesario que generar un cambio en el aprendizaje. Es importante colocar la idea de que las tecnologías permiten mejorar la presencialidad para enriquecerlas”, culmina Vanesa D´Alessandre.

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