El proyecto
Olimpai se desarrolla en 47 escuelas primarias públicas de la ciudad de Córdoba y propone una articulación entre deporte, valores olímpicos y trabajo pedagógico interdisciplinario. Impulsado desde la
Supervisión de Educación Física junto con equipos directivos y supervisiones técnicas, el programa busca fortalecer experiencias de aprendizaje integrales a través de propuestas vinculadas con culturas del mundo, participación comunitaria y convivencia escolar. La iniciativa, que comenzó como una experiencia institucional aislada,
hoy forma parte de una red educativa que involucra a casi 5.000 estudiantes y distintas organizaciones provinciales e internacionales.
El origen del proyecto se remonta a una experiencia desarrollada hace más de dos décadas en la escuela Ejército de los Andes, donde el profesor de Educación Física Julio Rodríguez impulsaba actividades vinculadas con el olimpismo como estrategia para mejorar la convivencia escolar. En 2020, durante el inicio de la gestión de la supervisora de Educación Física Capital 1, Elba Tomassoni, la propuesta comenzó a expandirse hacia otras instituciones estatales de la capital cordobesa.
Según explicó la supervisora, una de las necesidades detectadas era la escasa presencia de proyectos integrales sostenidos colectivamente por equipos docentes y directivos.
Cuando el olimpismo entra a la escuela
Desde entonces, Olimpai —sigla de Olimpíadas de Proyectos de Aprendizajes Integrados— fue consolidándose como un proyecto transversal que articula distintas áreas curriculares alrededor de un eje común: los principios del Movimiento Olímpico. La propuesta se apoya en enfoques de pedagogía activa y aprendizaje por indagación, buscando que los estudiantes participen de manera protagónica en investigaciones, producciones culturales, experiencias motrices y actividades comunitarias.
El diseño del programa combina trabajo en aula, encuentros interescolares y jornadas deportivas masivas. Cada escuela desarrolla durante el año actividades vinculadas con un país seleccionado en el marco del proyecto.
Las propuestas incluyen instancias de investigación e indagación sobre distintos aspectos culturales y sociales, articuladas transversalmente con los diferentes campos de conocimiento.
La organización anual contempla distintas etapas. Entre marzo y mayo se seleccionan los países y se construyen vínculos con consulados, colectividades o instituciones relacionadas. Luego se desarrollan encuentros por “comunidades de aprendizaje”, conformadas por grupos de escuelas que comparten producciones y actividades. Finalmente, durante agosto, se realizan jornadas deportivas en el Polo Deportivo Kempes con participación de estudiantes de sexto grado.
Una experiencia que trasciende el aula
El programa también construyó articulaciones con instituciones externas. Participan profesorados de Educación Física, federaciones deportivas, la Agencia Córdoba Deportes, la Fundación Arcor y organismos vinculados al olimpismo internacional como el Comité Pierre de Coubertin. Parte de esas alianzas se traducen en capacitaciones para docentes y acompañamiento logístico durante los encuentros deportivos y pedagógicos.
Uno de los aspectos centrales del proyecto es el trabajo sobre habilidades socioemocionales y capacidades transversales. Desde la coordinación sostienen que
la propuesta busca fortalecer oralidad, lectura, escritura, resolución de problemas, creatividad y alfabetización motriz a través de experiencias contextualizadas y participativas. Además, los valores asociados al olimpismo —como respeto, amistad y búsqueda de superación personal— son trabajados en situaciones cotidianas de la vida escolar, incluyendo recreos, conflictos de convivencia y encuentros interinstitucionales.
Construir comunidad desde la escuela
Una de las experiencias mencionadas por el equipo coordinador fue la de una institución que, tras trabajar sobre Marruecos, recreó una calle típica del país con gastronomía, música, relatos históricos y producciones culturales elaboradas por estudiantes y familias. En otra experiencia, alumnos cordobeses realizaron intercambios virtuales con una escuela de Paysandú, Uruguay, para compartir producciones vinculadas con el Movimiento Olímpico.
Para
Elba Tomassoni,
uno de los aprendizajes más importantes del recorrido fue comprobar que el olimpismo puede funcionar como organizador pedagógico transversal y no únicamente como contenido deportivo. La supervisora sostuvo que
los mayores impactos educativos aparecen cuando las propuestas logran involucrar integralmente a los estudiantes y generar sentido de pertenencia institucional.
Desde las escuelas también destacan el valor comunitario de la experiencia.
Damián Amaya, docente de educación física en la Escuela Liliana Sarmiento Herrera, explicó
que el proyecto permite trabajar valores vinculados con solidaridad, diversidad cultural y respeto por normas de convivencia, al tiempo que fortalece el entusiasmo de los estudiantes por participar de actividades colectivas. Según relató,
los encuentros entre escuelas y las jornadas deportivas generan altos niveles de compromiso y expectativa dentro de la comunidad educativa.
La expansión territorial aparece hoy como uno de los principales desafíos del programa. Sin embargo, más allá de su crecimiento, Olimpai también refleja el trabajo sostenido de docentes, equipos directivos, supervisiones e instituciones que, desde hace años, construyen propuestas pedagógicas colectivas para fortalecer la convivencia, la participación y el sentido de pertenencia escolar.
En un escenario educativo atravesado por múltiples desafíos, la experiencia cordobesa muestra cómo un proyecto sostenido en el tiempo puede consolidarse como una herramienta de formación integral y de construcción comunitaria.
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