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Inspirar desde la docencia

Por: Mauro Rey  |  Lunes 29 de Noviembre de 2021

Diego y Julián fueron reconocidos por su labor al frente de un grupo de alumnos a partir de implementar la robótica y la literatura.



El rol de los educadores resulta fundamental al momento de la aprehensión de conocimientos que tendrá un estudiante a lo largo de su carrera escolar. En Argentina, cada uno de los docentes que se encuentra frente a un curso realiza una tarea ejemplar en pos de generar un impacto real en el aprendizaje y la vida de la sociedad en general.

Desde Educrear te contamos la historia de dos docentes que movilizaron a su comunidad a partir de dejar una huella en sus alumnos. Diego Bergués, de la Escuela de Educación Secundaria Técnica N°1 de Carlos Casares, y Julián Díaz, de la Escuela Media Secundaria N° 171 Los Querandíes de Isidro Casanova, nos cuentan sus historias.
 

Un Club que da esperanzas

Hace más de 10 años, Diego Bergues comenzó a ejercer su vocación: la docencia. En 2016 empezó a trabajar en una escuela en Carlos Casares, donde creó el Club de Robótica Casares y hoy es uno de los seis finalistas que reconoce a los educadores más destacados de nuestro país.

Diego es un apasionado por la robótica. Luego de estudiar la carrera de Analista de Sistemas y una vez que comenzó a ejercer la docencia en la Escuela de Educación Secundaria Técnica N°1 de Carlos Casares, se le prendió la lamparita para crear un Club de Robótica en la institución dónde terminó la secundaria. “Buscamos que potencien en cada uno sus individualidades mediante el trabajo en equipo”, afirma.

Desde el inicio de su trabajo en la escuela se interesó por implementar la robótica en la dinámica escolar. Así fue que sin que existiera la materia y con solamente cuatro alumnos comenzó a dictar clases los sábados. “Estaba buscando algo que motive a los alumnos, y esta idea me encantó”, comenta Bergues.

En el club se fomenta que los alumnos busquen problemas existentes en la sociedad o comunidades en las que viven, y tratar de solucionarlos a través de la automatización y la robótica. Quienes asisten tienen una especial curiosidad, lo que los lleva a experimentar e incursionar en cosas nuevas.

“Lo importante es que, muchas veces sin darse cuenta, van aplicando los distintos conceptos de otras materias que van aprendiendo”, comenta el docente de la Escuela de Educación Secundaria Técnica N°1 de Carlos Casares.

Al ver que crecía el grupo de interesados, creó el Club de Robótica Casares, donde los estudiantes aprenden a crear y programar sus propios robots. Hoy, cada vez son más los estudiantes que se suman al club, especialmente alumnas mujeres, fomentando su participación en el ámbito de la tecnología y las ciencias.

El equipo del Club de Robótica de Carlos Casares lo integran: Maximiliano Lance, Javier Rodríguez, Jorge Torres, Hernán Arambarri, Lucas Iturriza, Rubén Villalba, Jorge Ludueña, Alfredo Amado, Luciano Salvi, Natalia Alabreda y Paula Álvarez.

“Tenemos un trabajo de hormiga mediante el cual los estudiantes comiencen jugando, pero sepan que esos mismos sensores o placas programables les sirven para una rápida inserción laboral. También les inculcamos los valores de la solidaridad y la empatía”, culmina Diego Bergues.
 

Dar voz desde la literatura

Julián Kronn Díaz (28 años) incorporó prácticas inclusivas y de respeto hacia la diveresidad en el aula, lo que motivó a sus alumnos a superarse mediante la literatura. Así fue que lograron producir obras creativas y originales. “Me interesa que encuentren su voz y que puedan transmitir un mensaje, asumiendo que ninguna palabra es inocente y que debemos tener responsabilidad sobre lo que decimos”, afirma el docente de la Escuela Media Secundaria N° 171 Los Querandíes de Isidro Casanova.

Dando clases de Lengua y Literatura Julián busca que cada estudiante confíe en su propio potencial. Su historia personal tiene que ver con la superación. A sus 13 años, una profesora de Lengua y Literatura le bajó puntos del trimestre solamente por su dificultad, y lo sentenció con la frase: “No vas a llegar a ningún lado”. Esta experiencia le abrió dos caminos: creerle y renunciar a sus sueños, o demostrarle que toda persona puede superarse. Julián decidió ir por el segundo camino y se animó a estudiar el profesorado en Letras.

Siendo docente de una escuela pública del conurbano bonaerense, Díaz entendió que el mayor desafío era lograr que los jóvenes se quiten el estigma social que les generaba el condicionamiento territorial. En ese sentido, la literatura sirvió de puente para que los estudiantes puedan conocer diferentes realidades entre las páginas de los libros.

“Es impresionante cómo la claridad de sus voces hace que crean más en sí mismos. Lamentablemente, muchos de estos estudiantes han sido estigmatizados en algún momento de su vida y, por mucho tiempo, se callaron esas injusticias. Una vez que dan rienda suelta a su voz, esos silencios se rompen y hacen de su expresión artística su libertad”, destaca.

En medio de la pandemia, el año pasado, Julián impulsó a sus estudiantes a escribir sus propias experiencias. Así fue que, como parte de la iniciativa Antologías, crearon el libro Resplandor de una mente en pandemia, que fue publicado por una editorial de la Ciudad de Buenos Aires.

Para el docente de la Escuela Media Secundaria N° 171 Los Querandíes de Isidro Casanova quedar premiado entre los seis finalistas es “una emoción” porque siente que representa a “los disidentes, a todos aquellos que alguna vez fueron discriminados y burlados por ser diferentes”. Para Julián Kronn Díaz es importante recalcar que “si te mostrás realmente como sos por dentro, podés llegar a horizontes inimaginables”.
 

¿De qué trata el premio?

Docentes que Inspiran, un premio impulsado por Clarín y Zurich Argentina, es un homenaje a los docentes más destacados de nuestro país. Busca movilizar a toda la comunidad a favor de una mejor educación, difundiendo las historias inspiradoras de aquellos docentes excepcionales que dejan una huella decisiva en sus estudiantes.

Entre las más de 3.000 postulaciones que llegaron de las 24 provincias del país, el Jurado del Premio Docentes que Inspiran, impulsado por Clarín y Zurich, eligió a los 6 finalistas de la primera edición de este ciclo que busca homenajear a los educadores más destacados de la Argentina.

En la siguiente etapa, el Gran Jurado, integrado por 13 personas reconocidas del ámbito académico, científico y de ONGs de educación, elegirá entre los finalistas al Docente Inspirador del Año, quien recibirá un premio de $600.000. Además, se entregarán dos menciones especiales que recibirán $200.000 cada una.

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